EDITIONS

North American | European

Highs and lows in Morocco. Photos and words by Dan Crockett.

Tucked away at the top of a hill near Gwenver beach in Cornwall, Skewjacks was the definitive 1970s surf camp. Drift took four of its founding fathers - Dicky, Harvey, Jamo and Mickey - to the pub and reminisced about good times gone by. Words: Jamie Bott Credit & thanks to Graham Shephard & Mel Sedgwick

Quietly considered and eloquent, you might know of Nathan Oldfield through his films 'Lines From A Poem' and 'Seaworthy'. Surf Screen's Christiaan Bailey popped him a few duly thoughtful questions about creative motivations and the surf film industry. Photos: Nathan Oldfield

In Florianopolis - Brazil's surf capital - during prime swell season, an incomplete line-up gets Clare Howdle thinking... (Photos 2, 3, 4&8: André Côrtes; photos 1&7: Zander Grinfeld, www.venncreative.co.uk)

Dane Peterson and Belinda Peterson-Baggs recently travelled to Indonesia with aid supplies that are still much in demand nearly four years after the tsunami... Words: Belinda Peterson-Baggs Photos: Dane Peterson; Adam Kobayashi

Drift tracked down Mark Jeremias and Jason Baffa, directors of ‘Singlefin: Yellow’, to talk about their new project, ‘One California Day’, and find out their thoughts on surf culture and tradition from Crescent City to Imperial Beach. Words: Jamie Bott

//end second call for randoms ?>

Surfing en familia

October 02, 2009 | Words By: Eduardo

surfing-en-familia by dani miquelMe pregunto cuándo comencé a disfrutar del mar y las olas junto a mi hermano, y me tengo que remontar a finales de los 70 y principio de los 80. (Fotos: Dani Miquel.)

Entonces vivíamos en costas mediterráneas, donde nacimos, y lo poco que sabíamos del surf era porque casualmente un día nuestros padres nos llevaron a ver “El Gran Miércoles” al cine. Fue impactante y nos despertó toda una serie de preguntas por aquel entonces sin respuesta.

Durante un tiempo nos tuvimos que conformar con jugar con las olas a cuerpo… a menudo, nos dejábamos arrastrar tumbados en colchonetas domingueras y demás flirteos. Es curioso que tardamos muchos años en saber que en el Mediterráneo se podía hacer surf y que no éramos los únicos que nos deslizábamos sobre colchonetas, que también lo hacia un tal George Greenough, por ejemplo.

foto: dani miquelEn verano del 83 nos trasladamos a vivir a las Islas Canarias. Ese mismo verano nos hicimos con unas tablas deslizantes que guardaba mi tía en un desván… unos objetos parecidos a las ancestrales y actuales alaias, y que permanecen en la memoria colectiva de cualquier treintañero porque a todos se nos clavó alguna vez en la barriga cuando se iba de punta… de hay en adelante ya todo fue cuesta abajo: aussies, mach-7, tablas y más tablas… años en los que todo fue cambiando: las olas, las tablas, el material, las tiendas, el ambiente, la gente,… y nosotros. Lo que siempre se ha mantenido es la afición. Una afición que con los años se transformó en algo más fuerte. No en un modo de vida, porque en nuestras vidas existen cosas más importantes que el surfing, pero si es una pasión. Una pasión compartida, porque siempre íbamos a coger olas juntos.

foto: dani miquelLo mejor del surfing es hacer surfing. Es algo indiscutible para mi. Compartir un rato con los amigos en un parking, hablar de tablas, de viajes… forma parte del surf, pero el momento más dulce es individual. Sin embargo, todo lo que le rodea forma parte de nuestra pasión y disfrute. Y ese mundo de matices que rodean al hecho en si de coger una ola siempre lo he compartido con mi hermano. Madrugar, hacer kilómetros,… Nos solemos buscar en el agua. Cruzamos las miradas diciéndonos: “¡Que buena esa ola!”, “¡Me pesan los brazos! ¡No puedo más!”; o levantando un dedo: “Una y para fuera”.

foto: dani miquelUn día surfeable, es decir, festivo o con unas horas libres, suele comenzar chequeando Internet seguido de un cruce de llamadas entre nosotros. A partir de ahí se organiza la jornada. Por lo demás, somos dos colegas que van a buscar olas y que disfrutan juntos en el agua. Con frecuencia solo buscamos olas, no las encontramos, lo cual es definido por nuestras parejas como “pasear las tablas”. Conocemos nuestros gustos, manías, limitaciones y normalmente, nos resulta muy fácil elegir ola. No suele ser la mejor, pero si tranquila. Dos es un número ideal. No entras solo, no generas multitudes, y si hay que discutir donde ir, es más fácil.

Además, compartimos locura por las tablas. Con los años nos hemos ido acercando en volumen y tipos de tabla, y ahora las compartimos todas. Se diría que tenemos un quiver. Cada uno aporta tablas según su surfing y personalidad, pero nunca nos hemos negado nuestra tabla mágica el uno al otro. A menudo, a la hora de decidir con que tabla entrar, solemos negociar un intercambio de tabla a mitad de baño.

foto: dani miquelTotal, que si tenéis hermanos, animarlos a compartir una pasión como el surf. Un hermano es un compañero de viaje fiel. Como única precaución, evitar el típico desastre que arrastramos los hermanos pequeños… no tengo wax, ¿tienes una bolsa?, ¿me invitas a una Coca-Cola?…


1 Comments


  1. Hermosa historia…..muy chula.

    1


Comment


Translate: German  |  Portuguese  |  Italian  |  Russian  |  Spanish  |  French  |  Discuss


Advertise here